El armario
Estaba acostado en mi cama después de un largo y ocupado día. Mi posición era muy cómoda y reconfortante, la almohada estaba tibia, la sábana estaba en un punto perfecto de suavidad, mis padres habían salido a cenar, por lo que estaba solo con Sirius, mi perro. Parecía que todo el ambiente a mi alrededor estaba de acuerdo para concederme una muy placentera noche de sueño… Y así habría sido, estoy seguro. Llegó un punto, después de estar sumergido un buen rato en mi profunda tranquilidad, en que cerré ambos ojos y me dejé caer en los brazos de Morfeo, pero esa paz se vio interrumpida pronto por un golpe estrepitoso y seco me despertó e hizo que me levantara rápidamente. Parece que la puerta de mi armario se había abierto de golpe por acción del viento, no le di mucha importancia por el increíble cansancio que aún tenía encima, así que ni me molesté en levantarme e ir a cerrar mi closet… Mala decisión. Volví a recostar mi cabeza sobre la almohada, logré ver en mi desperta...