"!CLAP!... !CLAP!" En la oscuridad


Lo que van a leer a continuación, parecerá una historia ficticia, pero es anécdota; Le sucedió al conocido, del amigo, del primo de otro conocido en el estado de Alabama, Estados Unidos.

Esta historia los involucra él junto a su esposa, recién mudados a una casa con un patio considerablemente espacioso. No hace falta indagar mucho en los trabajos de cada uno, pero podemos decir que tenían los suficientes ingresos como para pagar una casa con un terreno tan grande.

Llegan a la vivienda y proceden a pasar la primera noche en ella, nada que comentar, una noche bastante tranquila y romántica por ser la primera de ellos en ese sitio que tanto les había gustado; llega la segunda noche, tampoco nada que comentar; tercera noche; cuarta noche, hasta ese momento, todo se mantenía normal, pero llegó la quinta noche donde la tranquilidad fue interrumpida.

Era muy tarde y el clima anunciaba una fuerte llovizna, las nubes eran tan grises que cubrían la hermosa luz de luna que se encargaba de alumbrar la mayor parte del terreno del campo durante las horas nocturnas, el viento era tan fuerte que mecía agresivamente las ramas de los árboles más cercanos a la propiedad, hacía más frío de lo normal y la calle estaba sumergida en las profundas oscuridad y soledad causada por las altas horas de la noche.

La joven pareja no les prestó atención a estas diferencias, estaban tranquilos acostados en el sofá del salón viendo la televisión, comiendo galletas y tomando un poco de chocolate caliente. Es más, podría decirse que se dieron cuenta de todo esto cuanto se escuchó el primer trueno de la noche, aquél que abrió las nubes y desató la lluvia.

- ¡Oh! cariño - dijo el esposo. -Comenzó a llover-.

- Es verdad- comentó su esposa. -Pues vendrá bien para el terreno, la lluvia no es mala-.

- A mí me asustaban los truenos de niño, recuerdo que me escondía bajo las sábanas y a veces corría a la habitación de mis padres cuando sonaban por la noche-.

- ¡Jajaja! Pues ahora no tienes nada que temer-.

-Contigo a mi lado, muy pocas veces podré sentir miedo-. Comenta él, después de darle un beso a ella.

- ¿Sabes por qué la lluvia también es buena? -. Preguntó la chica retóricamente. -Porque es la manera que tienen los cielos para desahogarse… Sigamos viendo la película ¿Te parece? -.

Después de esta pequeña conversación, continuaron en la misma posición hasta que culminó la película, pero siempre escuchando cada gota de agua que diese en los vidrios de la casa y cada trueno que sonase.

Una vez terminada la película, la mujer ve que son más de las dos de la mañana en el reloj de la pared, por lo que le pregunta a su esposo si van a dormir. Una vez en cama, y después de lo que toda pareja joven haría, la lluvia comenzó a cesar, dejando escuchar los otros sonidos del ambiente.

Al principio no había nada extraño, pero al cerrar los ojos y darle más atención al sentido del oído, el subconsciente de cada uno comenzó a buscar el origen de los sonidos que llegasen: Gotas de agua, el viento, ramas de árboles moviéndose por el viento, crujidos generales de la madera de la casa, papeles, las cortinas de las ventanas, entre otras cosas.

La pareja dormía tranquila, hasta que escucharon un par de ruidos que los despertó por lo extraños y fuertes que eran. Provenía del afuera, parecía como si alguien estuviese hablando y caminando por el patio de la propiedad.

- ¿Oíste eso? – Preguntó la esposa extrañada. -Creo que hay alguien afuera-.

El marido se quedó en la cama unos segundos, intentando escuchar algo, luego se levantó y se dirigió hacia la ventana de la habitación, abrió esta y asomó su cabeza. Estaba muy oscuro, no podía ver ni el césped del suelo, parecía como si este hubiese desaparecido, dejando ver el verdadero vacío y la verdadera oscuridad que cubrían las plantas durante el día, tal como una larga y extensa alfombra.

- ¿Quién está ahí? - preguntó nerviosamente.

Al no obtener respuesta después de unos segundos, resguardó su cabeza y cerró la ventana, pero al volver a la cama se comenzaron a oír nuevamente los mismos ruidos.

-Ahí está otra vez-. Dijo el hombre mientras volvía a abrir la ventana y sacaba su cabeza. - ¿Hay alguien ahí? -.

El marido esperó nuevamente una respuesta, y después de otro rato de silencio decidió volver a cerrar la ventana e ir a la cama. No llegó a dar un tercer paso cuando se volvieron a escuchar los ruidos.

-Quizás es alguien que no puede contestarte, pero que cree que lo estás viendo-. Dijo la esposa, tratando de dar una explicación a tales ruidos. -O puede que solo sean ruidos normales de la calle junto con nuestra imaginación-.

-Las imaginaciones no nos despiertan al mismo tiempo a estas horas de la noche-. Dijo el hombre ya molesto. -Voy a intentar una cosa más, y si pasa lo mismo, saldré a ver qué es-.

Por tercera vez en la noche, el hombre abre la ventana y saca su cabeza.

- ¿Hay alguien ahí? Aplaudan una vez para decir “SI” y dos veces para decir “NO”-. Dijo enojado el esposo.

Pasaron otros largos segundos sin respuesta, y cuando ya se disponía a cerrar la ventana escuchó el “¡CLAP!” de unas manos. Al escuchar esto, el hombre volvió a sacar la cabeza.

- ¿Hay alguien hay? -. Preguntó nuevamente para asegurarse.

- ¡CLAP! -.

-Tenias razón amor, hay alguien ahí-. Le dijo sorprendido a su esposa.

- ¿Eres un vagabundo? –. Preguntó tras asomarse nuevamente.

- ¡CLAP!... ¡CLAP! -.

- ¿Eres algún vecino? -.

- ¡CLAP! ¡CLAP! -.

-¿Esta es alguna clase de broma?-

- !CLAP! !CLAP! -.

- ¿Qué dice? -. Preguntó la esposa desde la cama, no podía asomarse por la ventana con su esposo, por lo que decidió acostarse.

El hombre no la escuchó por estar concentrado en lo que sea que estuviese en el patio de la casa. A lo que ella dijo: -Bueno, yo me voy a dormir que tengo bastante sueño, cuando termines vienes. -.

El esposo no la volvió a oír, y continuó preguntando:

- ¿Eres hombre? -.

- ¡CLAP! ¡CLAP! –.

- ¿Eres mujer entonces? -. Pregunta con confianza.

- ¡CLAP!... ¡CLAP! –.

Al escuchar estos dos aplausos, el joven sintió una duda que inundó todo su ser.

- ¿Eres… humano? -. Preguntó preocupado, con una voz temblante.

- ¡CLAP!... ¡CLAP! -.

Un escalofrío recorrió toda la espina del hombre, y con un miedo más pronunciable preguntó.

- ¿Has venido… solo? -.

- ¡CLAP! ¡CLAP! -.

- ¿Cuántos están contigo? Aplaude una vez por cada persona-. Preguntó el joven con la voz más temblorosa aún.

- ¡CLAP!... ¡CLAP!... ¡CLAP!... ¡CLAP!... ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP!! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ...-.

Tras escuchar estos interminables aplausos, el joven comenzó a mover la cabeza en todas direcciones, intentando averiguar de dónde venían. Esta duda se disipó cuando pasó un rayo por el cielo que inició una nueva lluvia. Rayo que pasó el tiempo suficiente para que el hombre viese que su patio estaba lleno de sombras… sombras muy oscuras y tenebrosas.

Del susto, cerró la ventana de golpe y se metió bajo las sábanas, tal como lo hacía de niño.

- ¡¿Qué sucede?!-. Preguntó la esposa alarmada mientras escuchaba la lluvia y los nuevos truenos.       -Son solo truenos mi amor, no pasa nada-.

Pero el esposo no estaba escuchando la lluvia y los truenos solamente, él aún podía escuchar un sonido que su esposa no podía distinguir, el “¡CLAP!” de los aplausos, aplausos que todavía no habían parado, aplausos camuflados para los oídos de su esposa por el sonido de las gotas de lluvia que daban en todos los lugares de la casa, aplausos que el joven esposo no logró sacar de su cabeza...  Igual que esas sombras.

Hoy en día, la pareja ya no vive en dicha casa, pero no creo que importe porque pueden estar seguros de que ese hombre no ha olvidado el sonido de esos aplausos, esos “¡CLAP!... ¡CLAP!... ¡CLAP!..." en la oscuridad.

Y díganme ¿Les gusto la historia?, ¿Ustedes qué opinan?, ¿Imaginación?, ¿Realidad? Eso lo dejo a sus criterios. No olviden dejar dicho criterio o cualquier otra opinión en la caja de comentarios.

Me despido cordialmente.
Hasta pronto.

Odiseo.

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